
Un buen suelo es esencial para una buena cosecha. El suelo debe tener todos los nutrientes necesarios para el crecimiento de las plantas, y una estructura que las mantenga firmes y derechas. La estructura del suelo debe asegurar suficiente aire y agua para las raíces de la planta, pero debe evitar el exceso de agua mediante un buen drenaje. El humus se pierde rápidamente si al suelo se lo deja expuesto.
La mayor parte de los nutrientes se reciclan por las raíces de la planta y vuelven al suelo a través de las hojas que caen de la misma. Gusanos, insectos y pequeños organismos como los hongos, alimentan también al suelo con materia orgánica y lo cambian para producir humus, el cual hace que la capa inferior del suelo sea oscura y tenga una buena estructura. El humus se pierde rápidamente si al suelo se lo deja expuesto al aire por mucho tiempo sin ninguna cobertura. El subsuelo, es generalmente menos fértil.
Hay suelos que son naturalmente fértiles tales como las planicies de los ríos o tierras volcánicas, pero en muchos lugares el suelo es naturalmente de poca fertilidad o tiene una pérdida de nutrientes debido a limpieza, quemas regulares o producción continua de cultivos sin la aplicación de fertilizantes. Para alcanzar una producción importante de cultivos, un agricultor debe mejorar la fertilidad y la estructura del suelo.
EL NITRÓGENO
Es el alimento esencial de las plantas. Es necesario para la producción de proteínas, para la formación de la clorofila y para la transformación de los alimentos de la planta. Cuando las raíces absorben el nitrógeno del suelo, la planta no lo utiliza de inmediato, sigue un proceso para cambiarlo de forma y aprovecharlo.
Detección de la falta de nitrógeno: Si una planta carece de nitrógeno, sus hojas no tienen el color verde característico, son amarillentas. Por ejemplo, la planta de maíz que no tiene nitrógeno está siempre amarillenta, el centro de las hojas cambia de color y finalmente muere, por la incapacidad de producir clorofila.
Suelo con buen contenido de nitrógeno.
Fuentes del nitrógeno:
La materia orgánica: Incluye cualquier tipo de materia orgánica: desechos vegetales, estiércol, plantas leguminosas, etc. En cada 100 kg de materia orgánica hay entre 1.5 a 2 kg de materia orgánica.
Desechos vegetales: Son plantas verdes que se encuentran en el terreno y se incorporan a través de un barbecho. La época recomendada para la incorporación de los desechos verdes es cuando las plantas tienen de 50 a 80% de floración.
Estiércol: Es el mejor abono para las plantas. El mejor estiércol es el de las aves de corral; sin embargo, la alimentación del animal y el cuidado del estiércol influyen mucho para el buen aprovechamiento. Si se amontona mucho tiempo o se expone a la lluvia, pierde sus nutrientes y el nitrógeno escapa al aire.
El aire: Es la fuente más rica en nitrógeno, pero la menos aprovechada por las plantas. Las que mejor toman el nitrógeno del aire son las leguminosas, porque en sus raíces viven unos microorganismos que absorben el elemento del aire y lo introducen en la tierra para que las plantas puedan asimilarlo. Entre ellas se encuentran: ebo, fríjol, haba, chícharo, canavalia o fríjol terciopelo, tamarindo, jamaica, entre otros.
Los fertilizantes químicos: Son abonos de nitrógeno en forma de amonio. Entre ellos, el nitrato de amonio y el yeso agrícola.
Relámpagos y lluvia: También proveen de nitrógeno a los vegetales. El hombre no puede controlar la lluvia, pero conociendo su distribución en un área determinada, puede planificar la fecha de siembra para que el cultivo tenga disponibilidad de humedad cuando la necesite.
Formas en que se escapa el nitrógeno del suelo:
A través del aire: Para evitar que se escape, se deben cubrir los fertilizantes que lo contienen. El estiércol debe revolverse con tierra, al igual que el fertilizante químico, cuando se aplica a los cultivos.
Por la quema de materia orgánica: De esta forma, todo el nitrógeno contenido en la materia se escapa al aire.
Por el agua: Los nutrientes se disuelven en agua, se lavan con las lluvias.
Fuentes: